lunes, 24 de octubre de 2011

DECÁLOGO SOBRE LA PARTICIPACIÓN

 
Creo que la solución a los problemas de la escuela es el aumento y el enriquecimiento de la participación. Solo en la participación auténtica se puede desarrollar la responsabilidad.
 
La participación en los centros educativos es un fenómeno que impregna todas sus dimensiones estructurales y funcionales. Me refiero a la participación de todos los miembros de la comunidad educativa.

1. Hay que precisar qué se entiende por participación
El lenguaje sirve para entendernos y también para confundirnos. El problema fundamental radica no en que no nos entendamos sino en creer que nos entendemos cuando utilizamos las mismas palabras. El alumno que aplaude a los jugadores del equipo colegial está participando”. El padre o la madre que acuden al Consejo Escolar para votar lo que les ha pedido el Director están participando”. El profesor que asiste a una reunión como un convidado de piedra está “participando”. ¿Es eso auténtica participación? ¿Qué queremos decir cuando hablamos de participación en la escuela? He aquí una cuestión capital bajo la que se esconden muchas trampas.
 
2. La participación no es un regalo que hace quien tiene poder a quien no lo tiene
Es preciso saber que la participación es un derecho y un deber. Nace ese derecho de nuestra condición de personas y de miembros de una comunidad. Nos equivocamos cuando pensamos que el poder participar es una concesión que se nos hace y no una exigencia que surge de la identidad ciudadana y comunitaria. No es cierto que mientras no tengamos responsabilidad no podemos participar. Más bien sucede lo contrario, que si no hay participación no podemos aprender a ser responsables.
 
3. La participación está cargada de beneficios
Cuando se participa se siente como propio lo que se hace, se produce un fenómeno de implicación, de motivación, de pertenencia. Muchos problemas de convivencia en los centros se solucionarían no aumentando la vigilancia, las amenazas y los castigos sino potenciando, profundizando y ampliando la participación. El que hace las normas está en mejor disposición para cumplirlas que aquel al que se le imponen por la fuerza. Los beneficios de la participación tienen dos dimensiones: se beneficia quien participa y se beneficia la institución.
 
4. Se puede (y se debe participar) en todos los ámbitos
En un centro se puede (y se debe) participar en todas las dimensiones que atañen a su estructura y su funcionamiento. Se puede (y se debe) participar en el gobierno, en el diseño, desarrollo y evaluación del currículo, en la relación del centro con el entorno y, en definitiva, en la vida comunitaria. Cada estamento y cada persona tiene el deber de intervenir en todos los aspectos de la vida escolar. No es bueno que en una institución educativa unos piensen por todos, decidan por todos y se responsabilice de todo. Porque los demás aprenderán a no pensar, a no decidir y a no responsabilizarse.
 
5. Para que haya participación es preciso que existan estructuras
No basta con querer participar, ni siquiera es suficiente saber hacerlo. Para que haya participación real es preciso que existan unas buenas estructuras que la hagan posible. De tiempo (¿cómo se puede participar si no hay momentos para hacerlo?), de espacio (cómo se puede participar si no hay lugares para hacerlo), de condiciones (¿cómo se puede participar si no hay autonomía para poder decidir?)..
 
6. A participar se aprende participando
No hay forma más eficaz de aprendizaje que la acción. Se aprende a montar en bicicleta subiéndose a ella y no leyendo y aprendiéndose de memoria el manual de instrucciones. Hay que ejercitarse en la participación. Habrá fallos, pero sólo cuando si se practica se llegará a dominar la competencia. Nadie nace sabiendo hacer las cosas a la perfección. Hay que entrenarse.
 
7. La cultura de la participación no se improvisa
A veces nos pierde la impaciencia. No se puede plantar una semilla de manzano por la tarde y acudir a la mañana siguiente con una canasta para recoger las manzanas. Sería un error destruir la semilla. Hay que darle su tiempo. Los Consejos Escolares tienen limitaciones, pero hay que esperar a que vayan aprendiendo y mejorando. Lo cual supone exigencia. La semilla tiene que ser regada, abonada y protegida. No basta con dejarla estar.
 
8. La participación es el eje de la convivencia
Cuando la autoridad se convierte en poder no existe participación sino sumisión. Los centros escolares han de ser instituciones educativas, no coercitivas. Quien participa piensa, analiza, critica, decide e interviene, respeta, ayuda, colabora, se responsabiliza. Una escuela democrática es un buen escenario para la participación. Y el mejor camino para aprender a vivir en democracia.
 
9. Hay muchas falacias en la participación
No hay participación auténtica cuando está excesivamente formalizada porque sólo importa la dimensión superficial, el mecanismo legal, la dinámica de los votos, la ley de las mayorías. No hay participación auténtica cuando está recortada y limitada a los aspectos marginales e insustanciales. No hay participación auténtica cuando está domesticada y puesta al servicio del poder. No hay participación auténtica cuando está feminizada y entendida como un campo intrascendente.
 
10. Hay que superar los obstáculos que limitan y empobrecen la participación
Existen graves obstáculos que anulan o frenan la participación: el pesimismo (“nunca lo haremos bien”), el fatalismo (“nosotros somos así”), la rutina (“lo haremos como siempre se ha hecho”) . la comodidad (“pudiendo no hacer nada, ¿por qué lo vamos a hacer?”, el individualismo (“cada uno, a lo suyo”), la rigidez (“lo que hay que hacer es lo que hay que hacer”), el cansancio (“estoy harto”), el desamor (“no los soporto”), los fracasos (“ya viste lo que pasó”)… Terminar diciendo que hay obstáculos no es una invitación al desaliento sino al optimismo. Porque también de los obstáculos se puede aprender si somos inteligentes y estamos comprometidos.
 
Referencias:
FEITO, R. y LÓPEZ RUIZ, J.I. (coord..) (2008): Construyendo
escuelas democráticas. Hipatia. Barcelona.
SANTOS GUERRA, M.A. (coord..)(2009): Escuelas para la
democracia. Cultura, organización y dirección de centros escolares. Wolters
Kluwer. Madrid.
Miguel Ángel Santos Guerra
Universidad de Málaga.

jueves, 20 de octubre de 2011

La Junta defiende en Almería el deber y el derecho de las familias a colaborar con los centros en la educación de sus hijos

Las familias podrán suscribir compromisos por escrito para mejorar el rendimiento académico o el comportamiento de sus hijos, poniendo fecha para evaluar sus mejoras
El delegado de Educación ha inaugurado una jornada
Publicado el 10-10-2011 17:06
ALMERÍA.- El delegado de Educación, Francisco Maldonado, ha defendido un modelo de escuela en el que familias y profesorado deben trabajan “codo con codo” para mejorar el rendimiento académico de los escolares en todas las etapas del sistema educativo: “La educación de un niño o de un joven, hoy más que nunca, es un proceso muy complejo que requiere el compromiso y la colaboración de los ámbitos educativo y familiar, de ahí que ha llegado el momento de asumir responsabilidades y tener confianza en el trabajo educativo”.

Este mensaje de participación, colaboración y asunción de responsabilidad han sido realizadas por Francisco Maldonado en la inauguración de una Jornada provincial de formación con el lema “la participación de la familia, clave del éxito escolar”, actividad con la que FAPACE, la Federación de padres y madres de la educación pública, da comienzo a su programa de actividades de formación conjunta de familias y profesorado en este curso escolar.

Durante su intervención, el delegado de Educación ha explicado las novedades recogidas en una nueva norma de la Consejería de Educación por la que se adoptan medidas para la promoción de la convivencia en los centros docentes sostenidos con fondos públicos y se regula el derecho de las familias a participar en el proceso educativo de sus hijos.

Estas novedades se centran en el refuerzo de las tareas de tutoría, la suscripción de compromisos educativos para superar dificultades de aprendizaje o problemas de conducta, o la programación en los centros de actividades de extensión cultural.
Los centros tienen la obligación de informar de forma periódica a las familias sobre la evolución escolar de sus hijos e hijas, así como sobre sus derechos y obligaciones y deben estimular su participación en el proceso educativo. El profesor tutor debe mantener una relación permanente con los padres, madres, o quienes ejerzan la tutela del alumnado.
Cada tutor celebrará antes de finalizar el mes de noviembre una reunión con los padres, del alumnado de su grupo en la que se informará, al menos, de los siguientes aspectos:
Plan global de trabajo del curso; criterios y procedimientos de evaluación del alumnado en las diferentes áreas o materias; medidas de apoyo y de atención a la diversidad que se puedan adoptar; organización de la tutoría y de la tutoría electrónica, así como del horario de atención a las familias; procedimiento para facilitar la relación de las familias con el profesorado que integra el equipo docente que imparte docencia en el grupo y para ser oídas en las decisiones que afecten a la evolución escolar de los hijos e hijas; derechos y obligaciones de las familias; funciones de las personas delegadas de los padres y madres en cada grupo; finalmente, información sobre compromisos educativos y de convivencia
En la reunión también se procederá a la elección de los delegados de padres y madres del alumnado. Al finalizar el curso escolar, el profesorado tutor atenderá a los representantes legales del alumnado que deseen conocer con detalle su evolución a lo largo del curso y recibir información que oriente la toma de decisiones personales, académicas y profesionales.

Tutoría electrónica
Los centros docentes y las familias intercambiarán información mediante la utilización del Sistema de Información Séneca para apoyar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

De manera particular se favorecerá la tutoría electrónica, mediante la cual el alumnado mayor de edad o los padres y madres o, en su caso, quienes ejerzan la tutela del alumnado menor de edad y el profesorado que ejerza la tutoría podrán intercambiar información relativa a su evolución escolar a través de dicho sistema de información.

Compromisos educativos y Compromisos de convivencia
Las familias tienen derecho a suscribir con el centro un compromiso educativo para procurar un adecuado seguimiento del proceso de aprendizaje de sus hijos. Este compromiso estará especialmente indicado para aquel alumnado que presente dificultades de aprendizaje y tiene por objeto estimular y apoyar su proceso educativo y estrechar la colaboración de sus familias con el profesorado que lo atiende. Esta posibilidad se ofrecerá a las familias del alumnado que curse enseñanzas obligatorias con tres o más áreas o materias no superadas tras la primera o la segunda evaluación.

El compromiso de convivencia está indicado para el alumnado que presente problemas de conducta o de aceptación de las normas escolares y tiene por objeto establecer mecanismos de coordinación entre las familias y el profesorado y otros profesionales que atienden al alumno, así como colaborar en la aplicación de las medidas que se propongan, tanto en el tiempo escolar como extraescolar, para superar esta situación.
Tanto en un tipo de compromiso como en otro, se establecerán las medidas concretas y la fecha y los cauces de evaluación de la efectividad de las mismas.

Actividades de extensión cultural en los centros
Los centros docentes podrán programar acciones formativas en las que participen las familias y el profesorado, dirigidas principalmente a fomentar la participación de los padres y madres del alumnado en la vida de los centros. Asimismo, los equipos directivos deben favorecer la participación del profesorado en las escuelas de padres y madres que se desarrollen en el centro.
Los centros potenciarán la realización de actividades de extensión cultural dirigidas a las familias, que permitan una relación de éstas con el profesorado más allá de la derivada de la actividad académica de los hijos.

Guías de derechos y responsabilidades
La Consejería de Educación distribuye este año en Almería más de 95.000 de ejemplares de la Guía de derechos y responsabilidades de las familias andaluzas en educación, una publicación elaborada en colaboración con la Confederación andaluza de Asociaciones de madres y padres del alumnado por la educación pública andaluza, Codapa, que se ha editado en tres versiones para atender de forma diferenciada todas las etapas educativas: 1º ciclo de Infantil, Infantil y Primaria, y Secundaria.
El objetivo es estrechar el vínculo entre escuela y familias, reforzando la participación de las familias en los centros docentes así como su implicación en el proceso formativo de sus hijos e hijas. Las guías se entregarán a los padres y madres en los centros educativos durante una sesión de tutoría en la que los docentes explicarán sus contenidos. Las familias podrán encontrar en esta guía pautas y recomendaciones para mejorar la educación de sus hijos e hijas, así como información sobre los servicios y recursos que pone a su disposición el sistema educativo para el desarrollo de su labor educadora.

Cada una de las guías recoge las características generales de la etapa educativa, así como del alumnado con epígrafes del tipo ‘Cómo soy’, ‘Qué necesito’, ‘Quién me lo puede proporcionar’. Asimismo, incorpora orientaciones y estrategias para que los padres y madres puedan motivar a sus hijos e hijas en el estudio y específicamente cómo fomentar su afición por la lectura y su interés por las ciencias, situando su proceso educativo y sus metas académicas en el eje de su proyecto personal.

miércoles, 12 de octubre de 2011